La evidencia recogida en distintas actualizaciones sobre diabetes tipo 2 coincide en un mensaje claro: las personas que logran reducir entre un 5% y un 10% de su peso corporal, combinando un plan de alimentación saludable con porciones adecuadas y un programa de ejercicio regular, suelen lograr un mejor control metabólico.
Este tipo de cambios en el estilo de vida se ha relacionado no solo con mejoras en los niveles de glucosa, sino también con una mejor presión arterial y un perfil lipídico más favorable, dos factores clave en la prevención de complicaciones cardiovasculares.
Los especialistas recuerdan que estos objetivos son más sostenibles cuando se plantean de forma gradual y se acompañan de seguimiento profesional, en lugar de dietas restrictivas de corta duración.