Tipos de insulina: guía sencilla de cómo actúan

Explicamos en palabras sencillas, sin tecnicismos, los principales tipos de insulina que existen y en qué se diferencian.

Esta guía es divulgativa y general: no está pensada para ajustar dosis ni para sustituir la pauta que te haya indicado tu médico o educador en diabetes. El tipo, la dosis y el horario de insulina siempre deben decidirse con tu equipo médico, de forma individualizada.

La idea básica: insulina "basal" e insulina "en bolo"

Un páncreas que funciona con normalidad libera insulina de dos formas: un poco constantemente durante todo el día (para mantener la glucosa estable entre comidas y durante la noche) y bastante más de golpe cuando se come (para gestionar la subida de glucosa de esa comida). Los tratamientos con insulina intentan imitar ese mismo patrón combinando dos tipos de insulina con perfiles distintos: una insulina de acción lenta que hace de "insulina basal" (el nivel de fondo) y una insulina de acción rápida que hace de "insulina en bolo" (la que cubre las comidas). El resto de tipos de insulina son, básicamente, variaciones de estos dos perfiles.

Comparativa rápida de los tipos de insulina

Tipo Ejemplos Inicio de acción Pico de acción Duración
Ultrarrápida (rápida) Análogos como lispro, aspart o glulisina ~15 minutos Alrededor de 1 hora 2 a 4 horas
Corta (regular) Insulina humana regular ~30 minutos 2 a 3 horas 3 a 6 horas
Intermedia NPH 2 a 4 horas 4 a 12 horas 12 a 18 horas
Prolongada (basal) Glargina, detemir ~2 horas Sin pico marcado Hasta 24 horas
Ultraprolongada Degludec ~6 horas Sin pico 36 horas o más
Premezclada (bifásica) Combinaciones de insulina intermedia y corta o rápida en un mismo vial o pluma 5 a 60 minutos Variable (doble pico) 10 a 16 horas

Los tiempos son orientativos: pueden variar de una persona a otra y según la zona del cuerpo donde se inyecte. Datos basados en los tipos de insulina de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.).

Cada tipo de insulina, explicado con más detalle

Insulina ultrarrápida (rápida)

Es la insulina que actúa más rápido. Al empezar a hacer efecto casi enseguida, se usa para cubrir lo que se come en cada comida principal, y por eso normalmente se inyecta justo antes (o, en algunos casos, justo después) de empezar a comer. ¿Cuándo se usa? Se inyecta justo antes de comer, para cubrir la subida de glucosa de esa comida.

Insulina corta (regular)

Es de las insulinas más antiguas y tarda algo más en empezar a actuar que los análogos ultrarrápidos, por lo que necesita inyectarse con más antelación respecto a la comida. Hoy en día se usa con menos frecuencia que las insulinas rápidas más modernas. ¿Cuándo se usa? Se inyecta entre 30 y 60 minutos antes de comer.

Insulina intermedia

Actúa de forma más lenta y prolongada, cubriendo las necesidades de insulina durante buena parte del día o de la noche. Es habitual combinarla con una insulina rápida para cubrir también lo que se come en las comidas. ¿Cuándo se usa? Cubre medio día o la noche; suele combinarse con una insulina rápida.

Insulina prolongada (basal)

Se conoce como insulina "basal": no está pensada para cubrir una comida en concreto, sino para mantener un nivel de fondo de insulina estable a lo largo del día, de forma parecida a como lo haría un páncreas que funciona con normalidad fuera de las comidas. ¿Cuándo se usa? Aporta un nivel de fondo estable durante casi todo el día, sin relación directa con las comidas.

Insulina ultraprolongada

Funciona de forma parecida a la insulina prolongada, pero dura todavía más tiempo y su efecto es aún más estable, lo que en la práctica puede dar algo más de margen si un día se retrasa la inyección respecto al horario habitual (siempre según lo pautado por el equipo médico). ¿Cuándo se usa? Insulina basal de acción muy larga, con más margen de flexibilidad horaria.

Insulina premezclada (bifásica)

Combina en una sola inyección una parte de insulina de acción corta o rápida con otra de acción intermedia, en una proporción fija. Simplifica el número de pinchazos al día, aunque ofrece menos flexibilidad para ajustar cada componente por separado. ¿Cuándo se usa? Se inyecta entre 10 y 30 minutos antes del desayuno y de la cena.

Preguntas habituales

¿Por qué hay tantos tipos de insulina distintos?

Porque cada persona necesita una combinación distinta de insulina "de fondo" y de insulina "para las comidas", según su rutina, sus horarios y el tipo de diabetes que tenga. Tener varios tipos con distinta velocidad y duración permite ajustar el tratamiento a cada caso.

¿Qué diferencia hay entre insulina humana y análogos de insulina?

La insulina humana (como la regular o la NPH) tiene una estructura idéntica a la que produce el cuerpo humano. Los análogos (como lispro, aspart, glargina o degludec) son insulinas modificadas ligeramente en el laboratorio para que actúen más rápido o durante más tiempo, según el caso. Ambos tipos son insulinas reales y llevan décadas usándose con seguridad bajo prescripción médica.

¿Se pueden mezclar distintos tipos de insulina en la misma jeringa o pluma?

Depende del tipo concreto de insulina: algunas combinaciones están pensadas para mezclarse (como las insulinas premezcladas) y otras no deben mezclarse entre sí. Esto siempre debe indicarlo el equipo médico, ya que mezclar insulinas de forma incorrecta puede alterar cómo actúan.

¿Todas las insulinas se administran de la misma forma?

La forma más habitual es la inyección subcutánea (con pluma, jeringa o bomba de insulina), aunque el dispositivo y la zona de inyección pueden influir ligeramente en la rapidez con la que actúa. Puedes ver cómo funcionan las bombas de insulina, que usan insulina de acción rápida de forma continua, en nuestra comparativa de bombas de insulina.

Recuerda: el objetivo de esta página es que entiendas mejor cómo funciona tu tratamiento o el de alguien cercano, no sustituir a tu equipo médico. Cualquier cambio de tipo, dosis u horario de insulina debe hacerse siempre con supervisión profesional. Más contexto en quiénes somos.