Un estudio realizado con 3.533 participantes con diabetes tipo 2 encontró que el uso de semaglutida se asoció con una reducción del 24% en un compuesto de eventos renales mayores y muerte de causa cardiovascular, en comparación con el grupo control.
Este tipo de resultados refuerza el papel de los agonistas del receptor de GLP-1 más allá del control glucémico, situándolos también como una herramienta relevante en la protección renal y cardiovascular de las personas con diabetes tipo 2.
Los autores señalan que hacen falta más datos a largo plazo, pero consideran estos resultados un argumento sólido para ampliar el uso de este tipo de fármacos en pacientes con alto riesgo cardiorrenal.