Un nuevo estudio de investigadores del Centro Alemán de Investigación en Diabetes (DZD), el Hospital Universitario de Tubinga y Helmholtz Múnich matiza uno de los mensajes más repetidos en la prevención de la diabetes tipo 2: que perder peso y mantenerlo es suficiente para evitarla en cualquier caso.

Los investigadores siguieron durante 9 años a personas que habían logrado una pérdida de peso sustancial y la habían mantenido en el tiempo, con una reducción media del 8% del peso corporal. Sin embargo, dentro de un subgrupo de mayor riesgo metabólico (identificado como "cluster 5" en el estudio), la glucosa en sangre siguió aumentando y la secreción de insulina se redujo, manteniéndose un riesgo persistentemente alto de desarrollar diabetes tipo 2.

Los propios autores insisten en que esto no resta valor a la pérdida de peso como herramienta de prevención, que sigue funcionando bien para la mayoría de las personas, tal y como recogíamos en nuestra noticia sobre pérdida de peso y control metabólico. El hallazgo apunta más bien a que, en un grupo concreto especialmente vulnerable, hacen falta además otras estrategias de seguimiento y tratamiento, y no basta con vigilar solo la báscula.