Una actualización dirigida a cardiólogos sobre el manejo de la diabetes tipo 2 en 2026 refuerza un cambio de enfoque que lleva años consolidándose: elegir el tratamiento farmacológico también en función de su beneficio cardiovascular y renal, y no solo de su capacidad para bajar la glucosa.
Esto significa que, incluso en personas cuyo control glucémico ya es aceptable, puede recomendarse añadir o mantener determinados fármacos (como los inhibidores de SGLT2 o los agonistas del receptor de GLP-1) por su efecto protector sobre el corazón y los riñones, dos de los órganos más afectados a largo plazo por la diabetes.
La revisión también insiste en ajustar la estrategia de tratamiento según el fenotipo clínico de cada persona: no es lo mismo priorizar la protección cardiorrenal en alguien con antecedentes cardiovasculares que en alguien sin ellos, de ahí la importancia de una valoración individualizada por parte del equipo médico.