La ciencia acumula cada vez más evidencia de que el entrenamiento físico regular mejora la sensibilidad a la insulina, reduce el riesgo de complicaciones cardiovasculares y puede favorecer la remisión de la diabetes tipo 2, la variante más extendida de la enfermedad.

El reportaje destaca el caso del tenista alemán Alexander Zverev, quien vive con diabetes tipo 1: en la final de Roland Garros 2026 se aplicó insulina entre sets y acabó ganando su primer título de Grand Slam, un ejemplo de que el ejercicio físico no es un enemigo de la diabetes, sino en muchos casos una de sus mejores herramientas de tratamiento.

El miedo a la hipoglucemia es la principal razón por la que muchas personas con diabetes evitan hacer ejercicio. Sin embargo, sociedades como la Asociación Alemana de Diabetes sostienen que las personas con diabetes tipo 1 pueden practicar cualquier deporte, incluso de forma competitiva, siempre que lleven encima un botiquín de emergencia con glucómetro y bebidas azucaradas.