La detección precoz sigue siendo la mejor herramienta frente a las complicaciones crónicas de la diabetes, especialmente las de tipo microvascular: retinopatía, nefropatía y neuropatía diabética. Distintos programas de educación sanitaria han mostrado un impacto claro en las tasas de cribado.

En concreto, se ha observado un aumento del 33% en las revisiones de retinopatía diabética y del 38% en las de neuropatía diabética entre pacientes que participaron en programas educativos sobre su enfermedad.

El mensaje de fondo es que informar bien a las personas con diabetes sobre por qué y cada cuánto deben revisarse la vista, los pies o la función renal tiene un efecto medible en la prevención de complicaciones graves a largo plazo.