La neuropatía diabética es una de las complicaciones crónicas más frecuentes, y su frecuencia varía según el contexto sociodemográfico, afectando especialmente a los adultos mayores. Las revisiones más recientes coinciden en que la prevención primaria sigue siendo la estrategia más eficaz.
Esa prevención se basa en un control glucémico estricto combinado con la modificación integral de otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión o el colesterol elevado, más que en tratamientos aplicados una vez que el daño nervioso ya se ha producido.
Al mismo tiempo, el desarrollo de nuevos tratamientos farmacológicos y de técnicas de neuromodulación abre un horizonte prometedor para mejorar el pronóstico de las personas que ya conviven con esta complicación.